domingo, 17 de febrero de 2019
martes, 12 de febrero de 2019
La hora de la verdad
Toda la trayectoria ascendente del Madrid de Solari, todos sus aciertos, todos sus errores, todas sus contradicciones, toda su posible gloria, todo su previsible fracaso, todo, en fin, cuanto rodea al equipo blanco deja de tener importancia, languidece inexorablemente ante la presencia de la Competición (escrita así, con mayúsculas), que ya no es un horizonte lejano para el que prepararse o ante el que angustiarse, sino que al fin está aquí. Ahora da igual Keylor que Courtois, Marcelo que Reguilón, Casemiro que Llorente, Modric que Ceballos, Vinicius que Bale, Isco que cualquiera. El Madrid nació para esto y, justo o no, su rendimiento en este torneo marcará su temporada. Ya hay sabandijas que han pasado de denominar al Ajax como el equipo revelación del curso europeo 2018-19 a una banda sin nada valioso que ofrecer. No resulta nuevo, pero es irrelevante. El Madrid compite siempre, por encima de con los demás, consigo mismo, y solo cuando es capaz de dominar las corrientes autodestructivas siempre presentes en su seno, se alza y triunfa.
Veremos si este año sucede, o no.
jueves, 7 de febrero de 2019
Quien perdona lo paga
Empezó el Madrid muy serio y concentrado, con la conexión Vinicius-Benzemá como puntal ofensivo. Pese a lo cual, el gol tempranero lo acabaría metiendo Lucas Vázquez. El Barcelona parecía despistado, y en los 25 primeros minutos el Madrid pudo colocar alguna puntilla inesperada (probablemente ni los propios madridistas se esperaban el escenario que se avistaba por momentos). Sin embargo, Vinicius culminó las jugadas para el 0-2 de manera atropellada, y poco a poco los culés se fueron rehiciendo.
El Barcelona tomó el balón, y el Madrid se aprestó a defenderse, aunque presionando arriba. Afortunadamente, la banda de Jordi Alba no era la autopista del encuentro de liga, pues Lucas se mataba a ayudar a Carvajal, y las carreras del canterano suponían de alguna manera la metáfora del partido. Con el paso de los minutos la presión alta del Madrid se fue agotando, y se llegó al descanso después de un período de achicar agua en el que Kroos, que constituía el único faro del mediocampo, veía pasar más balones por arriba de lo adecuado.
En la segunda parte, la banda de Marcelo, que ya había sido explotada por Malcolm en el primer tiempo, se convirtió directamente en un coladero. Vinicius hubo de transformarse en un Lucas Vázquez por la izquierda, pero no fue suficiente. Malcolm consiguió el empate tras un poste de Suárez, en una jugada que condena a Marcelo por su trote cochinero infame. Se perdonan los errores pero no la actitud en este tipo de eliminatorias.
Se lesionó el hiperactivo Llorente y entraron Arturo Vidal, Messi y la regleta de Cardiff, cambiando la obra de protagonistas. El FCB perdió algo de fuelle y el Madrid se volvió a estirar, consiguiendo una última ocasión de oro que Bale, sin portero, no atinó a marcar de forma vergonzosa. Quedó todo para el Bernabéu. Habida cuenta de la cantidad de goles que suele marcar el conjunto azulgrana, ningún madridista puede estar del todo contento con el resultado de hoy. Pero es lo que hay.
viernes, 1 de febrero de 2019
Yo, pecador
"Yo pecador, me confieso a Dios todopoderoso, a la bienaventurada siempre Virgen María, al bienaventurado San Miguel Arcángel, al bienaventurado San Juan Bautista, a los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, a todos los Santos, y a vos, padre, que pequé gravemente con el pensamiento, palabra, y obra, por mi culpa, por mi culpa, por mi grandísima culpa; por tanto, ruego a la bienaventurada Virgen María, al bienaventurado San Miguel Arcángel, al bienaventurado San Juan Bautista, a los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, a todos los Santos, y a vos, padre, que roguéis por mí a Dios Nuestro Señor".
domingo, 27 de enero de 2019
Morata, Peter Parker y la saga del clon
Siempre hubo una sobreactuación excesiva al calificar a Morata como nuestro Peter Parker. Esa cara de pipiolo pardillo que parecía no enterarse de nada venía al pego para el mote, pero lo cierto es que su personalidad introvertida y ligeramente apocada permitía solo una identificación superficial. Ese aire de simpático loser canterano escondía un orgullo y una ambición (me cuentan que en el terreno personal salpicada de arrebatos de ira infantiles) que poco casaban con el neoyorkino de ficción más famoso. Por mucho que yo me empeñase en encajar el jugador en la postal, Morata nunca fue del todo "uno de los nuestros". O no por mucho tiempo.
En la época de los 90, el personaje de Peter Parker se había casado en los cómics, lo cual le daba una apariencia de treintañero maduro (hasta entonces la edad del personaje siempre permanecía en una juventud indeterminada para atraer al público lector de tebeos, mayoritariamente situado en la adolescencia y los veintitantos) que, según los guionistas y responsables, lastraba las posibilidades comerciales de Spiderman. De modo que idearon una historia según la cual el Peter Parker esposo de Mary Jane no era el auténtico, sino un clon creado por un enemigo del trepamuros que lo había suplantado involuntariamente (el clon creía verdaderamente ser el Parker original) y se había casado con la pelirroja más famosa del Universo Marvel. Con la reaparición del Peter genuino, perdido en el ostracismo durante años, tenían al personaje nuevamente soltero y dispuesto a correr nuevas aventuras sin una mujer al lado con el anillo, que envejece mucho.
¿Rocambolesco? No menos que la historia de Morata con el Madrid y el Atleti. Resulta que el Álvaro madridista no existió, sino que se trataba de un impostor, y ahora aparece el auténtico, de corazón rojiblanco desde la más tierna infancia. Al final, el Morata merengue no era el Peter Parker al que yo aludía cuando cariñosamente me refería a él, sino que ha resultado el clon que protagonizó una de las peores líneas argumentales de la historia de los cómics del Lanzarredes. Como consuelo, al menos puedo afirmar que tampoco fui muy desencaminado con mi bautizo verbal.
PD: al final se descubrió que el Peter original era el casado con MJ; el nuevo era, sin saberlo, el auténtico impostor, y terminaría asesinado por el Duende Verde salvando la vida de su querido mediohermano. ¿Cuál será el Morata auténtico: el madridista o el atlético? Me temo que nunca lo sabremos.
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