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viernes, 24 de agosto de 2018

Tres Copas de Europa después, el día D es en Girona

Esto es el Madrid, el eterno retorno a la casilla de salida.

Estoy de vacaciones, espero que para cuando vuelva no hayamos perdido la liga u otra truculencia similar.

lunes, 30 de octubre de 2017

Girona 2 - Real Madrid 1

Salió el Girona con mordiente, presionando arriba, y el contraste con la apatía del Madrid resultó patente desde el primer momento. Isco trataba de generar fútbol en espacios cortos, pero le faltaban compañeros. La ilusión del equipo catalán a punto estuvo de tener premio en un remate al poste (antes hubo un penalti blanco no pitado por mano en el área), mas como este deporte es tan caprichoso, el Madrid golpeó con contundencia en el contragolpe de la misma jugada. Parecía que el cuento de la pegada que tanto repiten inexplicablemente por fin se iba a cumplir, por una vez. Quiá.

El Girona acusó unos minutos el golpe, pero se rehízo y retomó sus ataques, si bien un punto ingenuos. El conjunto madridista mostraba carencias en los laterales, el centro del campo y la delantera, y los rojiblancos volvieron a rematar al poste. El encuentro era soporífero por momentos, y sólo se animó en el segundo tiempo con el gol de Stuani. Pere Pons fue sorteando contrarios de manera inverosímil, el balón quedó suelto y el delantero uruguayo no perdonó, con traje final a Nacho incluido. Minutos antes pudo haber otro penalti por mano, esta vez en el área contraria, pero el 0-2 hubiera sido bastante injusto. 

Con el empate aumentó el ritmo del partido, y el Madrid nunca se adaptó. En medio de aquellos instantes de desconcierto llegó el segundo tanto catalán, que los forofos reclamarán por un quítame allá unos centímetros. Quedaba más de media hora para enmendar el error. Benzema culminó una actuación deplorable, y Cristiano marró un cabezazo miserablemente, sin aportar nada más. Las entradas de Lucas (vaya temporadita) y Asensio no subsanaron la impotencia. Castrados los laterales, los sucesivos intentos de un pase interior milagroso (hoy los centros, que nunca suponen un plan demasiado exquisito, ni siquiera levantaron una cuarta del suelo) fueron en vano. La derrota no deja buenos augurios. Sólo se salva Isco. A estas alturas, ya entrando en noviembre, es demasiado poco.