Esta tarde comienza la Copa del Rey de
baloncesto, en La Coruña. Esta edición del torneo se caracteriza por la
ausencia de un favoritismo limitado únicamente a los dos grandes del baloncesto
español. Por primera vez en mucho tiempo, el Valencia y el Baskonia parten con
unas expectativas superiores, por ejemplo, a las del Madrid, si nos atenemos a
sus estados de forma. El Barcelona, por su parte, acude a la cita con la artera
mirada de quien se sabe experto en estas lides (desde 2010, en tres ediciones
ha terminado como campeón, y en las otras sólo el Madrid ha sido capaz de
eliminarlo).
BASKONIA: El ogro ha vuelto. Después de
unas temporadas en las que redujo su nivel de forma considerable (el año
pasado, una derrota en liga regular frente al Madrid les arrebató hasta la
clasificación para la Copa), Querejeta ha vuelto a formar un equipo que no sólo
compite de manera extraordinaria en España, sino que ha recuperado el pulso en
Europa por encima de Madrid y Barcelona, al menos de momento. El Bourousis que,
quién sabe por qué razones, se dejó llevar la temporada pasada, actúa como
patriarca de este conjunto tan joven, cemento armado que hasta controla (y no
es broma) desde la posición de pívot el tempo de los ataques. Los peligros
desde el perímetro y las penetraciones los traen James, Causeur o Adams. Equipo
duro y atlético, ahora mismo en su mejor momento de la temporada.
VALENCIA: Tengo sensaciones enfrentadas
con este equipo, que no es de mis favoritos (lo siento, Gamper) pero que
está dirigido por un entrenador al que admiro, Pedro Martínez, y al que le
deseo lo mejor después de su despido de Gran Canaria, probablemente por opinar
lo indebido políticamente. La plantilla de este año es un salto de calidad (el
récord de victorias lo acredita, pese al palo que les pegó el Limoges en la
Eurocup), pero la incorporación más decisiva me ha parecido la de Justin
Hamilton. ¡Qué jugador! Entre él y Dubljević tienen calidad a raudales, y están bien escoltados por una pléyade de
secundarios que conocen su rol. Lo único, que no están en la cresta de la ola,
como hace unas semanas.
BARCELONA: La lesión de
Lawal (probablemente se pierda la temporada) ha sido un contratiempo
importante, que veremos si podrán solucionar a tiempo para esta competición con
la incorporación de Dorsey. En cualquier caso, se prevén muchos minutos en el
puesto de base para Satoransky y Ribas, y eso los hace peligrosísimos. El
rendimiento de Navarro es una incógnita, pero a un equipo con Abrines, Oleson
(que no es el de otras temporadas pero yo no me fío), Doellman, Tomic, y la
cantidad de pívots secundarios que pueden cargarse de faltas si es preciso para
ejecutar su contundente defensa (Pascual style) no se le puede
quitar el cartel de favorito.
REAL MADRID: La baja de
Rudy es una losa esta temporada (como la ausencia de un sustituto para
Slaughter). Sus ayudas defensivas eran fundamentales, subían el nivel atrás que
permitía romper los partidos. El hilo de oro que cosían los retales del valioso
paño que es la plantilla del Real Madrid. En los últimos partidos el equipo ha
tirado de sobreesfuerzos de Ayón, Llull y, en menor medida, del Chacho, que está
algo bajo de forma. Por si fuera poco, Felipe Reyes y Nocioni, si llegan, lo
harán mermados. Hay secundarios como Lima o Rivers que van a tener que dar un
paso al frente, pero soy pesimista, habida cuenta del nivel medio de esta
edición de la Copa. Otros jugadores, por su parte, tienen la ocasión de
reivindicarse, como Jeff Taylor, que vino con cartel de dominante en Europa y cuya producción ofensiva (a pesar de un buen acierto en triples, algo menos
importante ya que apenas tira) está siendo limitada, Thompkins o Hernangómez.
Hay otros equipos muy en forma, como Fuenlabrada, nuestro primer rival, o el Obradoiro, anfitrión, que están esperando para dar la sorpresa. Esto es la Copa, y todo puede suceder. Hoy, a las 19:00, empezamos a comprobarlo.
Hay otros equipos muy en forma, como Fuenlabrada, nuestro primer rival, o el Obradoiro, anfitrión, que están esperando para dar la sorpresa. Esto es la Copa, y todo puede suceder. Hoy, a las 19:00, empezamos a comprobarlo.
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