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sábado, 6 de abril de 2019

Cuartos de final Euroliga 2019

Fenerbicha - Zalgiris.

El equipo lituano ha pegado un acelerón en el tramo final de la liga regular, consiguiendo la machada de dejar fuera del cruce de cuartos al Olympiacos y ocupar su lugar. Ahora bien, el nivel de esta campaña está aún lejos del que mostraron la temporada pasada, en la que llegaron a la Final Four dirigidos por un Jasikevicius extraordinario desde el banco. Todo lo que no sea un 3-0 o 3-1 para la Fenerbicha me parecerá un sorpresón.

CSKA - Baskonia.

Todas las apuestas daban como claro el enfrentamiento entre vascos y madridistas, pero finalmente los anfitriones de la Final Four tendrán que jugarse su presencia en Vitoria (a ver si puedo ir, que me pilla cerquísima) contra el equipo del ejército ruso. Aquí también pronostico un 3-0 o 3-1 para los favoritos.

Real Madrid - Panathinaikos

El Pana es el equipo más en forma de Europa en las últimas jornadas. También estaba fuera de los puestos de play-off hasta su sprint final. No obstante, yo hubiese seguido dando como favorito al Madrid hasta la noticia de la lesión de Llull, que se perderá todos los encuentros de la serie, según dice la canallesca. Llull no está jugando bien este año, su especial protagonismo en los partidos no es bueno para el juego del equipo, pero sus puntos y sus rachas son un arma fundamental. Por si fuera poco, no tenemos más bases que un reventado Campazzo, que ha perdido la brillantez a cuenta de jugar minutos y minutos. Habrá que reinventar a Causeur o a Rudy, o tirar de un hasta ahora decepcionante Prepelic, que tampoco es uno. Gris oscuro pinta, apuesto por un 3-2 pero no me atrevería a decir para qué lado caerá.

Anadolus Efes - Barcelona

Más allá de la anécdota de que los dos equipos que han acabado quintos en las temporadas anteriores han sido a la postre los campeones del título, la posibilidad de que el Barcelona de Pesic termine siendo el tapado de esta edición cobra cada día más fuerza a mis ojos. Una defensa durísima y una capacidad de exprimir a sus jugadores por encima de lo que pueden dar convierten a los culés en un equipo peligrosísimo. Todos suman, cada uno en su papel. Mi pronóstico es que rompen el factor cancha del Efes y que se meten en la FF por 1-3. Solo pido a Tutatis que la cosa se quede ahí. Una euroliga barcelonista es algo que me sentaría realmente mal. 

sábado, 23 de febrero de 2019

Un gran poder conlleva una gran responsabilidad

La reflexión que marca la vida de Peter Parker es un ejemplo de ese tipo de verdades que parecen ridículas de puro simples. El atisbo de amenaza (de momento velada, únicamente un globo sonda fabricado a base de filtraciones) por parte del Real Madrid de abandonar la ACB si ésta hace no sé sabe bien qué en concreto (¿un reconocimiento aún más explícito del desastre arbitral del domingo pasado? ¿un acto de contrición?) hace que el club de mis amores no esté, en esta ocasión, a la altura de los valores del héroe de mi infancia.

Los hechos ya los expuse en el anterior post. La jugada del rebote otorgado como canasta legal no tiene justificación ni comparación posible. Allá muevan feroz guerra ciegos periolistos: tratar de diluir el tremendo error con la antideportiva no señalada de Randolph a Singleton supone un patético forofismo propio de un futbolero, léase el adjetivo en su sentido más peyorativo. Antideportiva ésta, por cierto, más difícil de ver -por la mala colocación del árbitro lateral- que la falta a Taylor que nos arrebató la final de 2018; o no digamos ya que las otras ilegalidades del Barcelona en los últimos minutos de la final de este año: Pesic paseando por la pista sin que le cobren técnica o Kuric corriendo por fuera de la pista para recibir el balón antes de asistir a Tomic (si le dejasen hacer eso a Carroll cunado efectúa el carretón paralelo a la línea de fondo en lugar de tener que comerse las hostias rivales día sí y día también, nuestra ametralladora triplista de Wyoming acabaría con 35 puntos cada partido). Situaciones, todas ellas, frecuentes en multitud de encuentros, y por ende cualitativamente diferentes a la última de la moviola. Estos son, insisto, los hechos fríos y objetivos: la jugada mal videoarbitrada es un mojón de proporciones bíblicas, incomparable a los errores habituales del baloncesto.

Dicho lo cual, la reacción del Madrid es de una sobreactuación tal que me hace enrojecer. Suponer que hay algo más que mala suerte en constituirse, por desgracia, en el receptor del destrozo y no en el favorecido, implica una convicción que, me temo, no se sustenta en la realidad. Para los que llevamos toda la vida viendo basket, este tipo de extraordinarias acciones no pueden sino aguantarse con estoicismo. Solo así podremos mantener la cabeza alta si caen de nuestro lado en un futuro. Y aunque eso no sucediera, emplear el indiscutible poder mediático para presionar a la competición, por chapucera que ésta sea, tiene un aroma a chantaje desproporcionado. Las quejas donde procedan, y en su justa medida, no jodamos. Como dicen los franceses, toute proportion gardée.

Que la muerte de Stan Lee hace unos meses no nos haga olvidar sus enseñanzas.

lunes, 21 de enero de 2019

Copa del Rey de baloncesto 2019

REAL MADRID: Estamos jugando al trantrán en ACB y bastante más sólidos en Euroliga. ¿Cartel de favoritos? Puede, pero desde luego no los únicos. El rendimiento de Llull no es el mismo después de la lesión (pero su autoconfianza y abuso de balón sí, ay), y Campazzo algún día morirá reventado después del sobreesfuerzo al que le sometemos por no tener un tercer base. El juego interior y los aleros están rindiendo muy bien. 

BARCELONA: Muy sólidos desde la defensa dura y sin contemplaciones, pero esta vez con fichajes que, este año sí (tras comprar seiscientos quince jugadores en las últimas temporadas, fracasos la mayoría de ellos), están aportando cosas positivas. En las competiciones domésticas están muy fuertes. Creo que son al menos tan favoritos como nosotros, y nos pueden dar un buen disgusto.

BASKONIA: El tercero en discordia del trío de favoritos. Cierto es que en los momentos clave de los duelos contra los rivales directos está fallando, no se sabe si por ansiedad o por qué otro motivo. Aunque todos sabemos que a tres partidos, un equipo con el potencial vitoriano resulta terrible. La baja de Shengelia puede que acabe antes de la Copa, pero no me parece algo tan decisivo. 

RESTO DE EQUIPOS: El Valencia se puede cargar a cualquiera en una tarde buena de Dubljevic y compañía, pero no lo veo con solvencia suficiente como para encadenar tres resultados satisfactorios frente a los tres grandes, de ahí que lo coloque un poco por debajo. Aunque si tiene un sorteo beneficioso… El Unicaja no está entre los cabezas de serie y llega bastante pocho, lo normal sería que cayese en primera ronda, veo incluso mejor al Tenerife. El Joventut está jugando muy bien y, como madridista, me pediría a los pijos de la calle Serrano para vengarnos de su victoria en liga, gracias a la cual están muy crecidos.

Que vuele el balón.

martes, 19 de junio de 2018

Campeones de la ACB

A 2:40 para acabar el encuentro, el Baskonia estaba a tres puntos, la posesión madridista se agotaba, y las previsibles dudas que todos los equipos afrontan cuando el local lanza una de sus oleadas nos asaltaron a todos. Doncic se hallaba defendido por Janning, el escolta tirador letal de California, y miró el reloj con el rabillo del ojo a falta de dos segundos para el final de los 24 reglamentarios. Entonces amagó de derecha a izquierda, consiguió un espacio y vio el aro lejísimos. Sin poder armar el tiro de forma ortodoxa, impulsándose con la pierna izquierda a contrapié y lanzando con una mano, el balón salió a falta de menos de una décima. El triple que finiquitaba el partido y el campeonato de liga era propio de un videojuego; la última canasta de Luka Doncic con el Real Madrid no merecía menos. 

El Madrid de Laso tiene un potencial poético irrepetible. Después de tantos y tantos años tragando quina, lo de este grupo resulta emocionante. El broche lo puso Doncic, pero la final entera ha sido tejida por prácticamente todos los integrantes de la plantilla (si exceptuamos a los meritorios Dino y Yusta, y al autista Randolph). Hoy Rudy acompañó su defensa extraordinaria (el mejor defensor de jugadores exteriores de toda Europa, a ver quién se atreve a discutírmelo) con veintisiete puntos, arrebatando el MVP de manera postrera a un Carroll que había metido cincuenta y tantos punto en cincuenta y tantos minutos hasta hoy. Pero... ¿cómo olvidar a Tavares, causa del desvío de decenas de tiros y jugadas, sembrando el terror en la zona? ¿Los puntos de Thompkins, increíblemente fiables y sostenidos en el tiempo? Como la capacidad de Felipe de desquiciar a Shenguelia, o la de Taylor y Causeur para defender con dureza y meter los triples librados. Campazzo merecería un párrafo aparte, con una garra y una calidad que nunca se le reconocen demasiado, y un Ayón más oscuro e intendente que en otras ocasiones no puede dejar de ser mentado. Llull, por su estado físico, fue un lastre en defensa, pero Laso esta vez no jugó con fuego e hizo bien. Ya habrá más temporadas.

Porque eso es lo mejor de este equipo. Que gana, juega bien, gana, juega bien, gana, juega bien, y no se vislumbra el final. Suena el Toros en la wii, la canción fetiche del vestuario, para recordarnos que este Real Madrid indie y modernillo ha reconciliado a una legión de jóvenes que se aficionarán al deporte de la canasta a su rebufo. A los que ya éramos sufridores desde hace lustros, la emoción nos impide alargar más esta crónica. Solo podemos disfrutar.


domingo, 20 de mayo de 2018

Campeones otra vez

Han sido muchos años tragando quina. El día que ganamos la Novena escribí un relato basado en un homenaje al Conde de Montecristo, que aún hoy puede aplicarse a la sección del Madrid de baloncesto. La travesía del desierto de largos lustros terminó cuando don Pablo Laso llegó a nuestro banquillo.

Pablo Laso no es el mejor entrenador de Europa. Comete errores en la dirección, tiene un libreto sotacaballescorey. Y, sin embargo, lo que ha hecho esta Final Four ha sido excepcional. Ha involucrado a todos, absolutamente a todos. Ganándole la partida a Itoudis y luego a Obradovic, por momentos una partida de ajedrez efectuando cambios en función de lo que hacía el rival. Tavares y Thompkins en pista cuando lo han merecido, por delante de otros con más galones. Brutal.

El partido empezó mal, con el Fenerbahçe defendiendo muy duro desde el principio y nosotros erráticos, agarrados a Doncic. Pronto crecimos apoyados en secundarios, como hiciéramos en 2015. Si en aquellos días fueron Rivers o Nocioni, esta vez Causeur, el frío Causeur, del que no te puedes fiar por lo general en los momentos calientes, fue la piedra sobre la que el Madrid edificó su Iglesia. Hubo un amago de ruptura en el marcador gracias a la fluidez en varios ataques seguidos madridistas, pero el segundo cuarto fue especialmente permisivo para los turcos y, con Melli en modo all-star, llegamos al descanso perdiendo de dos, con Randolph restando y condenándose, justamente, al banquillo.

Arrancamos mejor el tercer cuarto, esta vez con los titulares, y Doncic y Llull alternaban direcciones de ataques con bastante acierto. Tavares intimidaba en la zona y Causeur rubricaba el partido excelente que Carroll en esta ocasión no podía ofrecer. Wannamaker, Kalinic, Vesely (absurda antideportiva la suya, fuera del partido) no estaban a la altura, la Fenerbicha se sostenía con un inconmensurable Melli, el oficio de Datome y la calidad de Sloukas, con los negrillos saltarines entrando y saliendo (incomprensible que Nunnally no tuviese más minutos). El último cuarto comenzó con un golpe moral importante: Llull quedaba eliminado por faltas demasiado pronto (muy puntillosa, pero...). El Madrid acumulaba ventajas de 7 y hasta 10 puntos, pero la Bicha se mantenía en el partido. Cuando Doncic cometió el error de la quinta falta innecesaria (algo que no desmerece su merecido MVP), el Fenerbahçe se vio con opciones. Dos tiros libres fallados por Causeur ponían la cosa muy negra... Pero Thompkins se vestía de Ricky Brown y conseguía un rebote fundamental para dejar los cinco puntos arriba. El carrusel de tiros libres fue de infarto, pero ahí el Madrid no falló. Porque al final, la diferencia de este Madrid con el que penó tantos años, es que en el momento crucial (el triple de Halperin, la final de 2004 contra los israelíes, Bourousis destrozando al conjunto de Plaza, el desastre de Molin) no falla. Mis lágrimas actuales no lo desmienten, sino que lo subrayan.

Como decía la pancarta aquella que sacaron en homenaje al madridista muerto en el accidente de tren de Santiago en 2013: "No existe un Real Madrid de fútbol y un Real Madrid de baloncesto. Existe el Real Madrid: una camiseta blanca, un escudo redondito y muchas copas de Europa".



domingo, 13 de mayo de 2018

Final Four 2018

El viernes próximo comienza una Final Four que ansío no perderme.

REAL MADRID - CSKA DE MOSCÚ. Sergio Rodríguez con la camiseta de los rusos es un puñal que duele en lo más hondo del corazón. 14 puntos y 5 asistencias de media, que, combinadas con los 17 puntos y asistencias por partido de Nando De Colo, convierten en hazaña épica derrotar al equipo que ha sido líder de la fase regular. Bien es cierto que el CSKA adolece históricamente de fortaleza mental en los momentos culminantes, pero el extra de estos dos cracks le dan un nivel superior a la base, ya de por sí fortísima, de Higgins, los atléticos Clyburn y Hines, Fridzon, Kurbanov y el despreciado por el Madrid Othello Hunter, acusado por algunos de tocarse las narices en el tramo final de la temporada pasada y que probablemente tenga ganas de revancha contra nosotros (lo que viene a ser "hacer un Bourousis"). Las gotas de veteranía las pondrán Vorontsevich y Khryapa, con el culo pelado ya en estas lides. Un bloque más granítico que otros años que probablemente destierre todos los problemas mentales rusos.

Nosotros, una vez Doncic se ha instalado en el término medio entre desaparecer y romper del todo al ultramegacrack que parecía (lo llegará a ser, ojo, pero no todavía, y menos enfrentándose a lo mejor de Europa con la responsabilidad de cargar sobre sus hombros con los anhelos blancos), y con Llull recién llegado (paciencia con él), tenemos el cartel de aspirante. Nuestros veteranos han dado el do de pecho en la eliminatoria de cuartos frente a los griegos, mas no podemos pedir que gente como Carroll o Reyes sean decisivos frente al basilisco ruso. Lo que pueda aportar Rudy en defensa, el oficio de Ayón y la incógnita absoluta de Randolph (apuesten a que hace el ridículo yéndose del partido, es lo más probable; pero si tiene el día lo puede ganar) son las bazas para competir, habida cuenta de que la raza del renqueante Campazzo (no sé ni si está disponible tras la lesión), las lagunas defensivas de Thompkins, la escasa habilidad de improvisación de Laso y la poca capacidad para aprovechar su dominante físico de Tavares impiden que soñemos mucho más alto si analizamos las cosas con objetividad. Veremos.

ZALGIRIS KAUNAS - FENERBAHÇE. La campanada del equipo de Jasikevicius resultó conmovedora. La justicia poética de dejar fuera a los griegos de Oly, que habían preparado todo para echar al Madrid, hace que sean mi segunda preferencia si el Real no puede, como todo apunta, alzar el trofeo. Aunque me temo que haber llegado hasta aquí ya supone una machada para los lituanos que seguramente haya reventado su techo. Jasikevicius se fía de Pangos para dirigir el juego verde, pero el principal artífice de todo me parece que es él, desde el banquillo. Ulanovas, Toupane o Micic son buenos jugadores, sí, pero ya. Acaso Jankunas, el eterno Jankunas, pueda tener un cartel acorde a esta cita. Si yo fuera turco no le perdería ojo a Davies, por otro lado, aunque...

Aunque la verdad es que el auténtico favorito es la Fenerbicha. Obradovic en el banco, Wanamaker (tiene nombre de programa de Windows y te saca de quicio igual) destrozándote por fuera, Nunnally friéndote a triples, Kalinic escoltando a Vesely por dentro, y Sloukas y Datome esperando para arrasar desde el banquillo. Ojalá Jasikevicius efectúe el milagro de los panes y los peces. La final más bonita y más agradecida con el baloncesto sería un Real Madrid - Zalgiris. Por desgracia, mis pronósticos son justo lo contrario en ambas series.  

viernes, 20 de abril de 2018

Sin duende en Atenas


Pablo Laso es un entrenador a un discurso pegado. Llegó con un libreto que hacía años no se olía en nuestra sección a la deriva y agarró el toro por los cuernos. Sobre la base de una serie de jugadores propicios (el fichaje del Rudy pre-jubilación por la lesión de espalda fue la clave de bóveda; Nocioni la puntilla de carácter que nos faltaba), dirigió el equipo, con más pericia en el rumbo global que en las marejadas particulares de cada partido, hasta llevarnos a la gloria. Defensa intensa basada más en la velocidad y anticipación que en la pura fuerza, pívots móviles que se desplacen lo más rápido posible, la voluntad de correr en cuanto se pueda, y la prohibición de especular. Para cuando la velocidad y la garra no eran argumentos suficientes, a falta de ideas geniales desde la táctica, Pablo Laso había tenido el acierto de recuperar a un duende canario que abría el frasco de las esencias y cuya improvisación talentosa solía ser inabordable para los contrarios. Agradecimiento eterno, insisto, porque este modelo nos ha proporcionado los mejores años de la sección que yo he podido ver.

Sucede que de un par de temporadas a esta parte, la veteranía de ciertos jugadores clave ha ido pesando. Algunos se han retirado, otros han marchado, unos pocos no son lo que eran, algún repuesto no ha dado la talla. El nivel general ha bajado, y por eso llegamos a la eliminatoria de cuartos de final en Atenas, uno de los huesos más duros posibles, con unas prestaciones menores que hace dos o tres años. Y, ay, sin el duende que nos salvaba en los peores momentos, hoy sentando cátedra en Moscú. La paliza del primer partido parecía premonitoria, con Laso incapaz de responder a las incógnitas que iba planteando el encuentro. Como decíamos, Pablo es un entrenador a un discurso pegado: tiene casi siempre la misma respuesta a todas las preguntas que le plantea cada escenario.

Ayer, nuestro huérfano coach se aferró a lo más parecido a un tablón de salvación que encontró. Recurrió a la veteranía, a esos jugadores que ya no son los de antaño pero cuyas gestas aún están lo suficientemente cercanas en el tiempo como para que la esperanza no suponga una utopía. El partido de gente como Felipe Reyes, Carroll o el mismo Rudy es una gesta excepcional que merece un reconocimiento máximo (¡2/2 en triples de Felipe! ¡Lo que hizo Jaycee!), y al mismo tiempo la confirmación de que Laso no tiene planes alternativos. Salió cara, afortunadamente, pero no era lo esperable. Porque nuestros abueletes, extraordinarios ellos, no son el duende que, él sí, podía permitirse reinar desde la anarquía y que el equipo creciese desde ahí. El protoduende esloveno que tenemos aún está en el horno y lleva dos meses con un desempeño irregular. Al pseudoduende menorquín que rompía la baraja desde la determinación antes que desde la magia lo perdimos en agosto y no sabemos cuándo ni cómo volverá.

No tengo ni la más remota idea de lo que nos deparará el resto de la serie. Sé lo que propondrá Laso para los partidos de Madrid, y, por encima de todo, sé que, de querer continuar por el rumbo de estos siete años, habrá que renovar la plantilla este verano. Traer nuevos jugadores que impongan el discurso establecido por encima de las circunstancias concretas de cada encuentro puntual, y, desde luego, algún duende que sepa improvisar cuando esto no sea posible. 


martes, 13 de febrero de 2018

Copa del Rey de baloncesto 2018

Una vez solucionado el tema de la posible huelga de jugadores (se me hacía muy difícil creer que fuese a paralizarse la competición más atractiva que le queda a la ACB: era el estoque de muerte), la Copa del Rey de este año en Gran Canaria se antoja emocionantísima:

-Valencia Basket vs Iberostar Tenerife. Los naranjas son claros favoritos en este partido inaugural del jueves. Un equipo con Dubljevic no puede dejar de considerarse superior, a pesar de que los tinerfeños sean los vigentes campeones de la Copa Intercontinental (al no enfrentarse al campeón de Sudamérica ni el campeón de la Euroliga ni el de la Eurocup, fueron a competir ellos como campeones de la tercera competición, la llamada Liga de Campeones, y se volvieron para las islas con el título bajo el brazo). 

-Real Madrid vs Unicaja. El Madrid llega un poco con la lengua fuera después de un enero cargado de sobreesfuerzos por tanta lesión. Finalmente Ayón no llegó para la Copa, parece (igual hay noticias en los próximos días), y la incorporación de Randolph no está siendo lo que se esperaba, debido al carácter especialito del norteamericano (está más perdido que un pulpo en un garaje). Además, Rudy llega tocado y los signos de fatiga del equipo son, como digo, evidentes. El Unicaja ya nos ganó el duelo de la Euroliga, y Joan Plaza es un técnico artero y muy bueno. Cuidadín, porque tiene truco este partido, aunque creo que pasaremos la eliminatoria a poco que estemos entonados. Respecto a Doncic, su bajón está durando más de lo esperado, tiene la oportunidad de volver a reivindicarse y dar un golpe en la mesa.

-Baskonia vs Barcelona. La casa de tócame Roque que es la sección de baloncesto del club de la Ciudad Condal se terminó llevando por delante a Sito Alonso, que en su carta de despedida no mencionó a los jugadores (¿casualidad?). Pesic es la nueva esperanza blaugrana, pero me temo que su aportación vendrá más desde lo que conlleva tener nuevo técnico (todos se esfuerzan mucho más al principio para agradar o para alcanzar un papel más importante dentro de la rotación) que desde el trabajo y la preparación, al no haber tenido tiempo. Por su parte, Baskonia cuenta con un conjunto mucho más hecho y con posiblemente el mejor entrenador de la liga, de modo que parten como claros favoritos. Es cierto que, de haber sorpresa en uno de los cuatro encuentros de cuartos, una victoria del Barcelona sería la menos imprevisible, pero creo que no se producirá.

-Herbalife Gran Canaria vs Fuenlabrada. El temporadón que están realizando los madrileños merecería algo de premio en la Copa, mas creo que el anfitrión sacará fuerzas de jugar en casa y los echará en primera ronda. Al final, la experiencia de los Oliver, Baez, Rabaseda, Aguilar... contará, en mi opinión.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Tavares por Ayón

El tuerto que ha mirado a la sección de baloncesto del Madrid permaneció un buen rato con la vista fija, porque si no, no me explico. A la ausencia de Thompkins por enfermedad de un familiar (gran detalle por parte del club permitir su marcha, la persona siempre está por encima del jugador, o así lo entiendo yo), la pérdida de Kuzmic para toda la temporada y la lesión de hombro de Randolph (eso solo en el interior, me estoy dejando en el tintero los seis meses en el dique seco de Llull, y ojo a ver cómo vuelve) se le acaba de sumar la pérdida de Ayón para cuatro meses. En el mejor de los casos estaría recuperado (ejem) para la Copa del Rey. Largo me lo fiáis.

De modo que el padre Pérez ha tenido que echar mano de talonario porque tratar de no hacer el ridi en Euroliga con Felipe como referente (por muy voluntarioso que sea nuestro capitán y por mucho que se defiendan en la posición de cuatro con arrojo Radoncic o Maciulis) resultaba misión imposible. Y hemos ido a por Tavares, un tipo de 2'20 que ha sido cortado por los Cavaliers y que estaba a la espera de una llamada de la NBA, hasta que la oferta del Madrid le ha hecho cambiar de opinión.

Walter Tavares es un tipo peculiar. No había jugado al baloncesto hasta los 17 años, pero sus condiciones extraordinarias lo propulsaron en un excelente crecimiento tardío (algo parecido a lo que le pasó a Mejri, sin ser homologables). Intimidación en la pintura va a haber por mera cuestión de centímetros (atrás, George), si bien es cierto que tiene problemas con los bloqueos y no es un especialista defensivo. Ofensivamente finalizará mucho (Doncic y Facu se pueden hinchar), hace valer su superioridad. Mientras Ayón es móvil y capaz de desplazar su mole muy rápido, Tavares se asemeja más a un pívot clásico, aun entendiendo que el basket ha evolucionado y los pívots clásicos como tales ya no existen apenas. 

¿Nos saldrá bien o mal? No lo sé. Descartado Vidmar, como apuesta no me parece un parche (de hecho ha firmado para varias temporadas, ignoro si con alguna cláusula de salida a Norteamérica). Desde luego, todo son dificultades en la (por desgracia) última temporada de Luka Doncic. Habrá que remar. 

sábado, 21 de octubre de 2017

Lasystem 7.0 (a fecha de octubre)

-La lesión de Llull y la asunción del liderazgo del equipo por parte de Doncic ha hecho que el juego de ataque blanco sea muchísimo más coral. Frente a la táctica del yo-yo y me la juego que tanto se empleó el año pasado (no tanto por culpa del menorquín como por inconsistencia de los demás en el tramo final), la circulación de balón ha mejorado mucho.

-Rudy y Felipe están aportando más de lo que parecía que iban a hacer. Veremos lo que dura. Ojalá todo el año.

-La lesión de Kuzmic para toda la temporada, más el problema familiar de Thompkins (si es verdad eso que he leído de que su madre está gravemente enferma entiendo perfectamente que el club le haya dado permiso para irse a EEUU y lo aplaudo), más el mes de baja de Randolph nos deja un juego interior tocadete. Habrá que fichar. Se habla de Tavares (madridista de corazón) o de Vidmar (este es más especialista, puede salirnos muy bien pero habrá que soltar la mosca a los turcos). Me parece muy necesario. 

-Nos vamos a divertir este año, pese a la mala suerte de las lesiones.

PD: felicidades atrasadas, Doc. 

lunes, 18 de septiembre de 2017

Eurobasket 2017

Probablemente haya sido el torneo de baloncesto de selecciones que menos me ha enganchado en los últimos años. No por culpa del mayor o menor nivel demostrado, sino por mi hastío para con el deporte de la canasta tras el palo que nos metió, para mí inesperadamente, el Valencia Basket a principios del verano. No obstante, algunas conclusiones de lo que he visto del mismo (a partir de cuartos de final), con pinceladas específicas para madridistas:

-Eslovenia ha demostrado ser el mejor conjunto sin discusión. Emocionantísimo partido de cuartos de final contra Letonia, vendaval que pasó por encima de España y victoria ante los siempre complicados rusos. Comandados desde la dirección por dos cracks: Goran Dragic y Luka Doncic. Colocar a nuestro chaval a la misma altura de semejante jugador pudiera parecer sobrevaloración de forofo, pero es que lo de Luka ha roto ya todos los esquemas. Dragic es extraordinario, con un talento y una determinación que demuestran que en la NBA no es precisamente un figurante. Mas me atrevo a decir que Doncic ¡a sus 18 años! tiene mejores fundamentos a la hora de conocer el juego. Resulta impresionante observar la inteligencia en pista del muchacho. Reparte el juego de forma que mantiene a todos enchufados (justo lo contrario de Llull, que es un torbellino individualista), pese a que todos apuntan a que su posición natural evolutiva es la de alero, o al menos escolta. No sé, me parece capaz de dominar los partidos desde cualquier zona. Randolph estuvo suelto como segundo espada, dejando muestras de su calidad y su carácter (es decir, una de cal y otra de arena). Quizá la NBA lo vuelva a tentar. Por decir algo más, me gustó el carismático Blazic y no comprendo cómo Prepelic sigue en la liga francesa. Me parece el sustituto ideal para nuestro Carroll, al que adoro pero debe de tener más años ya que la Tarasca.

-Rusia, la otra semifinalista, nos deja dudas. Que es un equipo muy potente resulta obvio, pero no parece  capaz de liberarse del punto de excesiva frialdad que arrastra desde tiempos inmemoriales (el año que ganaron el europeo los comandó un norteamericano nacionalizado, el basket es muy cachondo). El CSKA de Moscú, club más representativo del país, adolece del mismo mal. En términos madridistas, el pívot Kuzmic deja algunas dudas (si Tomic os parecía mingafloja...),  y más teniendo en cuenta el "gran rendimiento" que Laso suele sacar a los cincos de ese perfil (en realidad a cualquier cinco que no tenga la velocidad de desplazamiento y maniobrabilidad de Ayón). La lucha de los Putin's boys frente a Serbia, por otro lado, puede resultar engañosa en tanto en cuanto, quitando a Bogdanovic, la selección balcánica no había llevado a la plantilla de gala, y aun así, con varias marchas menos, llegaron a la final. 

-España. Aquejados de un par de lesiones y malos momentos de forma claves, afrontábamos mermados este campeonato. Con un acierto perimetral más que limitado, fiando todo el juego ofensivo en los momentos calientes a lo que los Gasol pudieran rascar en la pintura. Buenos aportes de los Hernangómez, quienes no llegarán al nivel de la pareja de hermanos original pero tomarán un relevo que diste de dar vergüencita, como parecía cuando la posición de cuatro y cinco la iban a heredar Claver y cía. Con menos puntos de los debidos, e hipotecados por el raulismo que supone descartar una plaza de la expedición llevando a Navarro, Eslovenia nos arrasó con justicia. No obstante, un bronce no es cosecha baladí por muy mal acostumbrados que nos hayan tenido hasta ahora.

Para el Real Madrid, lo mejor del europeo es que se haya acabado, teniendo en cuenta que ha dejado a Llull en el dique seco seis meses (más otros dos o tres hasta que coja la forma: la temporada tirada a la basura) y a Doncic con un esguince que va a hacer que nos plantemos en la Supercopa con sólo Campazzo como base puro. Como para pensar en ganarla. Aunque, qué coño, somos el Madrid, ¿no?

lunes, 12 de junio de 2017

Finales ACB 2017

El otro día. el Valencia Basket conseguía arrancar una valiosísima victoria en Madrid (1-1 en la serie), lo que les otorga el factor cancha. El equipo de Pedro Martínez muestra una determinación increíble, más aún teniendo en cuenta su trayectoria, cercana al gafe. Perder la final de Copa del Rey frente al Real Madrid era algo previsible, pero las estocadas en Eurocup de los últimos años han sido demasiado dolorosas, sobre todo la última remontada que les hizo Unicaja en la Fonteta, cuando ya rozaban el título con las yemas. Aun así, el conjunto naranja ha sacado fuerzas de flaqueza y, como digo, ganaron justamente en el pabellón madridista, después de haber mandado a la cuneta en semifinales al Baskonia y antes al decadente FCB de Bartzokas. Casi nada al aparato.

El Madrid, por su parte, deja sensaciones de que la temporada se le ha hecho muy larga. Después del tremendo desgaste para conseguir liderar la fase regular de una Euroliga eterna, la derrota ante la Fenerbicha en Estambul (aquí lo leyeron primero: había que evitarlos a toda costa hasta la final) ha sido un palo durísimo. Se encuentran los merengues en la misma situación que en 2014, en tierra de nadie al no haber cumplido la expectativa despertada, y casi sin fuerzas para acabar con un doblete que es magnífico pero a ojos de cierta afición se antoja insuficiente. El sentimiento de fracaso puede ser enorme si ni siquiera alzamos la liga, y la recompensa parece, injustamente, demasiado humilde (qué pronto se olvidan los años penando en el desierto). 

Sobre lo que ocurre en la cancha, dejaré algunas breves anotaciones. El Valencia nos supera a base de rebote y consiguen multitud de tiros de campo, lo que les iguala a nuestro superior talento. El Madrid tiene varios pilares en barrena: lo de Rudy ofensivamente ya es una defunción anunciada, pero es que Doncic y Randolph se han diluido de forma lamentable. Algunos achacan a Llull que su dirección es la menos coral de la historia del Madrid de Laso, y algo de eso hay, pero desde luego la irregularidad de Carroll y las faltas de concentración de Ayón consiguen que los defectos de Llull se acentúen. ¿Podrá el Real revertir los vicios que ha ido adquiriendo al jugar demasiado tiempo al trantrán? De ello dependerá la consecución de la liga, empresa nada sencilla habida cuenta del ambiente que nos espera en la Fonteta. En cualquier caso, y mis amigos del Valencia me perdonarán, de quien depende lo que suceda en el resto de la final es, por encima de todo, del propio Madrid.

viernes, 28 de abril de 2017

Que nos vamos a Estambul, chim-pum

Durante muchos años, los aficionados del Madrid de baloncesto estuvimos tragando quina, en eterna travesía por el desierto, sin aproximarnos lo más mínimo a una Final Four. Llegamos incluso a deambular por competiciones menores, como la Korac/ULEB (hoy en día llamada Eurocup; la Europa League del basket, vaya), perdiendo contra equipos de nombre impronunciable. Hoy, somos capaces de no emocionarnos con la clasificación para la quinta fase final en siete años, y tenemos la osadía de comentar que nuestro estandarte, Llull, muchas veces no defiende con ganas y que debe controlar su tendencia al individualismo cuando no le salen las cosas. Todo cierto, por otro lado, pero esa no es la cuestión. Me acuerdo de Almond, de Tarlac, de Lazaros, de los restos de Pepe Sánchez, y cómo hemos cambiado.

Salió el Madrid a Turquía, en ambos partidos, dispuesto a defender, y no hubo eliminatoria. Con Doncic y Randolph en el campo no hubo opciones para el rival. Nuestro jovencísimo esloveno defiende como un veterano casi siempre y practica un juego coral que permite tener a toda nuestra descomunal plantilla participando de los ataques. Con Luka en la cancha todos acaban más enchufados, y eso se refleja en los marcadores parciales que se consiguen a sus órdenes. Randolph es un superdotado que sólo por intermitente puede explicar que no esté en la NBA. En cualquier caso, el Real Madrid ha matado la serie con diferentes jugadores: el miércoles Carroll y Ayón, y hoy una suma de Thompkins más Llull en fase ofensiva. Inmensamente superiores, Blatt acabó desquiciado. Solo Wanamaker trató de mantener a flote la nave turca, pues Clyburn acabó sentado por su entrenador por desacertado, y nadie más apareció. La fiereza de Zizic, dirán otros, mas yo creo que los números del pívot rival siempre son daño controlado para Laso. Slaughter llegó a cantar el himno del Madrid en el calentamiento, sugiero que nos lo traigamos de vuelta.

Nos espera en semifinales el Fenerbahçe, en su pista. Con millares de vociferantes aficionados, un equipo terrible, Obradovic, y presumiblemente los árbitros. Llevan varios años buscando la Euroliga y parece que ésta va a ser su temporada. Yo así lo creo. Pero si alguien puede desmentirme, es el Madrid.



viernes, 21 de abril de 2017

Cuartos de final de Euroliga 2017

Han empezado los cuartos de Euroliga, así que el post será más un análisis que un pronóstico.

REAL MADRID - DARUSSAFAKA S. K.

Pese a enfrentar al primero y al octavo, la presencia del mejor entrenador de Europa en el conjunto turco equilibra la balanza mucho más de lo que parece. El equipo rebautizado por nuestro David t-a como Darusapollas tiene jugadores de grandísima calidad, y en el primer partido en Madrid nos lo pusieron en chino. Sin embargo, el mero talento de jugadores como Llull, Doncic o Randolph debería ser fuerza suficiente como para derrotarlos sin tener que llegar al quinto partido. En Estambul sufriremos, está claro, de modo que el partido de esta noche se antoja crucial. Blatt intentará una defensa muy agresiva y aprovechar que nuestro sistema de ayudas en defensa deja espacio para grandes actuaciones de pívots como Zizic. No obstante, dependen demasiado de la genialidad de Wannamaker y Clyburn para poder ganarnos la serie, a poco que los contrarrestemos. Competirán, sufriremos, pero pasaremos.

PANATHINAIKOS - FENERBAÇHE

El Baskonia nos la jugó en la última jornada de la fase regular, perdiendo con el Zalguiris. Esa derrota hizo que el ganador de esta eliminatoria sea nuestro rival en semis de la Final Four de Estambul. Y claro, con 0-2 en la serie, habiéndose jugado los dos partidos en Atenas, parece claro que por mucho Pascual que tengan los griegos, Obradovic tiene el billete y los dos pies. El Fenerbaçhe es un equipo que ha demostrado irregularidad a lo largo de los meses, pero en este momento crucial está como un tiro. Tienen al pívot más poderoso de Europa, Udoh, a quien particularmente nosotros somos incapaces de defenderlo. Por otro lado, su otra estrella, Bogdanovic, ha liderado a su equipo en las dos victorias en la cancha helena (¡se dice pronto!). Dixon, Sloukas, Datome... Lo siento mucho, mi pronóstico es que quedaremos eliminados al enfrentarnos a ellos en semifinales. Y no porque sean mejores, que no lo son. Pero un equipo tan físico jugando en casa... Sería heroico por nuestra parte sobreponernos a semejante circunstancia en contra. Ojalá esté sobrestimando la cuestión.

CSKA DE MOSCÚ - BASKONIA

La cagada contra Zalguiris nos perjudicó de rebote a nosotros, como ya hemos dicho. Sin embargo, el principal problema llegó para los vascos. 2-0 ya, y pese a que lo pusieron difícil, creo que los rusos cerrarán la serie en Vitoria. De Colo y Teodosic desde el puesto de base se bastan y se sobran para derrotar a casi cualquier rival que se ponga por delante. El segundo encuentro contó con una permisividad arbitral importante en favor del CSKA (Sito Alonso protestó en rueda de prensa), y en esas circunstancias, Hines mandará siempre en la pintura antes que los interiores baskonistas. Quizá debiera intentar cargar de faltas como sea a estos, merced a Larkin y el resto de jugadores habilidosos rojinegros. En cualquier caso, no les doy apenas opciones.

OLYMPIACOS - EFES PILSEN

Una eliminatoria mucho más desequilibrada, a mi juicio, que lo que podría esperarse de un enfrentamiento entre el tercero y el sexto clasificados. Los de Spanoulis pueden acusar un poco el paso del tiempo, pero tienen muchas batallas en las espaldas y el Efes está un escalón por debajo. Supongo que entre la dureza de Dunston, la inspiración de Heurtel y lo que puedan aportar Osman, Granger, Derrick Brown, etc., podrán rascar algún partido de la serie, mas veo dificilísimo que consigan sacar algo del Pireo. Printezis, Lojesski, Mantzaris, Papanikolaou y la galería de negros musculosos son demasiado para el tercer equipo turco de estos play-offs. Y eso sin mencionar al calvo.

jueves, 23 de marzo de 2017

Cuando les ganas a medio gas...

Resulta difícil destacar cuál es la peor noticia para el Barcelona de baloncesto. Hay para elegir, incluso si enumeramos espontáneamente, sin pensar mucho. Una plantilla que no cree en el entrenador y al que están haciendo la cama, según algunas fuentes, una serie de jugadores sobrevalorados y sobrepagados, un dineral gastado en fichajes a media temporada de rendimiento minúsculo, una sensación de permanente frustración e inferioridad cuando se enfrentan al Real Madrid, dos años y medio sin ganar ningún título importante, eliminados de la Euroliga antes del cruce de cuartos de final...

Normalmente diría que tal situación puede servir de acicate, orgullo de los jugadores mediante, para salir de la misma. Pero es que llevo sosteniendo eso desde el principio de temporada, y más bien parece que somos los madridistas los únicos que confiamos, algo temerosos, en un posible resurgir culé. Los azulgrana son un equipo sin alma, y aunque la lógica podría indicarnos que, a un partido por semana, pueden centrarse en la ACB y luchar por ella en los play-off del final de año, nada apunta en este sentido. Veremos si son capaces de lamerse las heridas.

El partido no tuvo apenas historia. El Madrid no necesitó jugar a muerte como en el duelo de ida (63-102 en el Palau, recordemos, con ventajas de hasta casi 50 puntos de diferencia), y dejándose ir consiguió la victoria casi al descuido, como apartando una mosca de un manotazo. Si alguien está acostumbrado a jugar al tran-tran es Llull, gustándose en ataque pero sin defender un pimiento (sólo desde su coladero y el de Carroll el FCB pudo conseguir algunos puntos de manera más fluida). Ojo a esta actitud del base menorquín cuando lleguen los partidos de verdad. Justo al contrario actúa Rudy, excelso en defensa pero que no las mete ni en una piscina. Como no penetra apenas debido a la desconfianza en su espalda, su aporte anotador es prácticamente nulo. El que sí está inspirado es Randolph, que es un jugador brutal cuando controla sus pérdidas de concentración.

Aun con todas estas carencias, el equipo blanco fue superior (las agresiones de Tomic y la autoexpulsión de Bartzokas supusieron la rúbrica final del lamento blaugrana) y ya tiene asegurado el factor cancha en el cruce de los ocho mejores. Se está hablando mucho del puesto en el que interesa quedar para evitar caer en semifinales contra el Fenerbahçe, pero primero llegarán los cuartos de final. En esta Euroliga hasta el más tonto hace relojes. Menos, por desgracia para ellos, el Barça.



martes, 28 de febrero de 2017

Copa del Rey de baloncesto 2017

Con algo de retraso, no voy a evitar la tradición de un post sobre la Copa del Rey de baloncesto. Seré más breve que otras veces, eso sí.

Esta edición ha sido una grandiosa demostración de competitividad por parte de muchos equipos. Un heroico Morabanc Andorra obligó al Madrid a ir a la prórroga, polémica de campo atrás mediante (analizar un partido de este deporte centrándose en una acción es ridículo), y solo un descomunal Randolph (para mí MVP por delante de Llull, que estuvo estelar y resolutivo en ataque pero confiado en defensa) permitió el pase a semifinales. Allí esperaba el Baskonia, en un ambiente más que hostil, que con Hanga y Beaubois también llevó a los blancos al tiempo extra. Un excelso Ayón fue quien declinó la balanza cuando más quemaba la pelota. Ya en la final, el Valencia Basket puso las cosas dificilísimas. El Madrid no tuvo suerte cuando se pudo despegar y penó hasta el final. Doncic sufría la durísima (ejem) defensa taronja y el conjunto merengue no encontraba continuidad en su dominio. Entonces Llull tomó las riendas y ganó el torneo y la gloria.

PD: un abrazo a todos, especialmente a Piero. 

martes, 13 de diciembre de 2016

Las dudas del Barcelona de baloncesto

Me pide Diego que hable un poco del Barcelona de basket. No pasa por sus mejores horas, ciertamente, pero me temo que no es posible descartarlo para nada. No sólo por la recomendable prudencia que la historia nos ha enseñado, sino porque la plantilla del equipo azulgrana está configurada de una manera que la convierte en muy peligrosa en momentos concretos y competiciones cortas, como por ejemplo la Copa del Rey.

Tras las sucesivas derrotas (palizas en algunos casos) contra el Madrid, la directiva culé decidió cesar a Pascual este verano, y, después de cancelarse la tentativa Jasikevicius, se echó en manos de las dos únicas piezas (fuera del CSKA y del Fenerbahçe, a día de hoy un escalón por encima del Barça) que verdaderamente nos han hecho daño a los blancos en estos últimos años: Georgios Bartzokas, el entrenador del Olympiacos que nos arrebató la Euroliga en Londres 2013, y Tyrese Rice, la mosca cojonera del Maccabi que nos ganó en la prórroga la final de Milán en 2014. A partir de este núcleo duro (un dineral les costó), han ido tratando de reconstruir un conjunto fichando perros de presa (a precio de oro algunos, como Claver), a la vez que intentaban acomodar lo bueno que pudieron conservar (Ribas, Doellman, Tomic, Perperoglou), si bien lastrados por la duración de contratos antiguos (ese Navarro en la cuesta abajo).

La plantilla barcelonista depende, pues, de un jugador extremadamente talentoso: el citado Rice. En ataque, la importancia del base norteamericano (con pasaporte montenegrino) es capital. Sólo el ala-pívot Doellman es capaz de generarse sus propios puntos sin que el juego pase por las manos de Tyrese. Tomic puede aportar muchísimo (la sempiterna jugada del pick&roll nos ha martirizado a los madridistas año tras año), pero no por sí mismo. El riesgo de colocar casi todos los huevos en una misma cesta está ahí, entonces. Por otro lado, tiene el Barcelona una pléyade de escuderos bastante buena, pero las lesiones son una plaga en este inicio de temporada. Claver ha faltado más partidos de los esperados (su actitud defensiva en el puesto de 4 es clave), Ribas y Lawal tienen para varios meses, Koponen (al que equivocadamente consideran un base director cuando es un anotador) tuvo un accidente de coche... No ha contado con la suerte de cara el griego en su estancia en Barna, lo que dicen algunos que le puede costar el puesto (ojalá, sería un error a mi juicio). 

Sin embargo, todos esos riesgos que conlleva una planificación centrada en la dureza defensiva que busque la libertad del base zumbón, pueden verse compensados si el jugador entra en estado de gracia y consigue contactar con las otras, exiguas mas existentes, islas de talento. Insisto: en torneos cortos va a ser un equipo peligrosísimo. En la liga parten con desventaja, pero en un play-off puede pasar de todo, y no es infrecuente que a mitad de año pongan más dinero encima de la mesa, como ya hicieron hace unas semanas fichando a Renfroe y a Holmes. Por desgracia, el FCB no ha dicho su última palabra esta temporada. 



viernes, 21 de octubre de 2016

Ganarle el pulso a la mano de Elías

Tel Aviv siempre es una salida dificilísima en cualquier calendario, por más que este Maccabi sea un conjunto de estrellas sin conjuntar. De la desorganización israelí se aprovechó el Madrid desde bien pronto, sacando músculo en el juego interior y abriendo una pequeña distancia. La brecha la agrandó Carroll, homérico en el tiro de tres, sin olvidar las labores de intendencia de Othello Hunter, fichajazo sin tanto renombre como otros (que vaya preparando el Barcelona la denuncia pertinente por su pasaporte, que tiene pintaza este jugador).

Al descanso el partido parecía, si no finiquitado, sí al menos en la senda conveniente para que la inercia hiciera el resto. Pero el Madrid no contaba con la salida en tromba de los macabeos (16-0 de parcial) y la caraja de Laso. Tiene nuestro entrenador la costumbre de planificar el reparto de los minutos de las próximas jornadas con mucha antelación, desde su despacho, en un delicado ejercicio de orfebrería que busca cuidar rendimientos y egos a la par. Mas la lectura del partido debe primar en última instancia, sobre todo en canchas tan duras, y ayer Pablo fracasó por pretender agarrarse al libreto. Mientras Llull no tenía su día y Draper hacía un papelón, Carroll y Hunter agitaban toallas en el banquillo y Doncic aguardaba "protegido" (viendo el rendimiento cuando salió, más parece que a quien protegíamos era al Maccabi). Sólo los triples inverosímiles de un Rudy inspiradísimo nos mantuvieron a flote en un horrible tercer período.

Los últimos diez minutos, con Doncic, Carroll, Hunter, la superioridad de Randolph (ay, cuando coja confianza) y unas buenas defensas en el 1x1 de Felipe Reyes, nos permitieron hacernos con la victoria. La lógica indica que la mano de Elías se convertirá en cuasi inexpugnable a medida que pasen las jornadas y los Weems, Goudelock, etc. hagan piña, pero lo cierto es que ayer se agarraron al partido sólo desde su calidad. Veremos. El Madrid, de momento, suma dos victorias importantísimas y ya tiene la vista puesta en la tercera jornada, frente al Baskonia.




PD: Para las estadísticas de David: 53 duelos entre macabeos y madridistas, 22 para los primeros y 31 para nosotros.

sábado, 24 de septiembre de 2016

Rebeldía canaria

Tienen las islas en el Congreso una formación política de idiosincrasia pactista, cuando no chaquetera. Con el PP o con el PSOE, o con los dos a la vez, si en algo destaca Coalición Canaria es en su disposición, en su capacidad para aliarse con quien haga falta. La adaptabilidad es su rasgo definitorio, y a la vez su mejor arma.

Quién sabe si en un acto de protesta contra esta actitud, el último fin de semana de septiembre (habrá que ir despertando a unos cuantos) nos ha dejado un espíritu canario muy diferente. En la final de la Supercopa, el Herbalife ha barrido por veinte puntos de diferencia al Barcelona, que se las prometía muy felices tras derrotar al Real Madrid en la víspera. Pero no todo los días sale el sol, ni Rice mete 30 puntos. La mayor preparación física de los canarios se hizo valer. Lo positivo para los culés, entrenador aparte, es que de este torneo se van con la sensación de que los fichajes han sido buenos: excelente Claver en su labor oscura defensiva y poderosísimo Rice en el 2x2 frontal y cuando coge la racha de tiro. No obstante, algún retoque más les vendría de perlas para el salto de calidad necesario.

En fútbol, la UD Palmas no le perdió la cara al partido, bastante anárquico, y encontró premio en los últimos minutos, con un gol afortunado tras rebote. El Madrid estuvo mal, da la impresión de que la supuesta pegada es un invento salvo si los partidos van cuesta abajo (¡cuántas ocasiones para meter gol, y nunca de forma limpia!). Que el equipo se parta cada vez que Casemiro falta no convierte en Mauro Silva al brasileño, sino que debe apuntarse en el debe de Zidane. Esta noche hubo muchas actuaciones mejorables: un despistado Kroos, un sobrevalorado -de momento- Asensio, un poco resolutivo Morata, un desquiciado Cristiano (dará que hablar su cambio), un impreciso Bale (hasta cuando tiene chispa física, siempre le falta algo) y unos cambios extraños. Demasiado para este nuevo ímpetu canario, tan inesperado como eficaz.



lunes, 5 de septiembre de 2016

El lustro negro del Real Madrid de baloncesto

Así denominó la revista Gigantes a los años que sufrió el Real Madrid a finales de los ochenta y principios de los noventa. Después de unas décadas de hegemonía blanca, varias circunstancias terminaron constituyendo un combo demoledor para nuestra sección. La nueva gran apuesta del F.C.Barcelona por mejorar su sección fue importante, sin duda, pero no la única causa. Vaya aquí un resumen, que a la vez sirva como homenaje a quienes tanto se esforzaron en aquella época tratando de evitar los infortunios, en la medida de lo posible:

1986-87: Recordada por la de la primera partida de un jugador español a la NBA: Fernando Martín. El equipo no fue capaz de asumir la marcha de uno de los referentes del vestuario. Cuarto en liga regular, cayó en el playoff de semifinales frente al Barcelona de Aíto, después de haber eliminado en cuartos al Estudiantes. El vigente campeón culminaba un año nefasto, mientras su rival hacía doblete ganando la Copa del Rey al Joventut. Por desgracia, no sería un tropiezo puntual.

1987-88: La derrota en ACB de la temporada anterior mandó al Madrid a la Copa Korac, lo que hoy sería la Eurocup (homóloga de la Europa League en el balompié). Los blancos la terminaron ganando, reincorporado Martín desde Portland. Se trataba de un título que podría haber servido para defender el año, pero las frustraciones superaron con mucho a esta alegría. En Valladolid, un triple en el último segundo de Solozábal suponía un doloroso puñal. La herida se agrandó con la derrota en la final de la liga, también contra el Barcelona. 

1988-89: Incapaz de soportar el papel secundario del Madrid en estas dos últimas temporadas, Mendoza tiró de talonario y trajo al mayor villano que existía por aquel entonces en las canchas del baloncesto europeo: Drazen Petrovic, el genio de Sibenik. En el vestuario no cayó muy bien. Algunos veteranos terminarían saliendo tarifando: famosa fue la rajada de Iturriaga, dolido contra la "pérdida de valores" (aunque seguramente más dolido por su salida). No obstante, aquello no fue óbice para que se ganara la Copa del Rey al Barcelona (devolviendo esta moneda a los culés) y la Recopa de Europa al Caserta, con excepcional actuación de Drazen  en la final (¡62 puntos!). Mas la final de liga contra el Barça impidió que se consumara el pretendido cambio de tendencia. Hubo una plaga de lesiones y una gran polémica con el arbitraje de Neyro (el Madrid defendió la última posesión con cuatro jugadores, algo nunca visto),  pero el caso es que se perdió, y Petrovic quedó con la mosca detrás de la oreja.

1989-90: El pobre George Karl vio cómo al inicio de la nueva temporada (y de su nuevo proyecto), Petrovic hacía las maletas y marchaba a Portland en una terrible despedida a la francesa. Las penalidades no terminaron ahí. Askew, un pívot americano recién fichado por el equipo blanco, no superó el reconocimiento médico por un problema en la rodilla. Y el 3 de diciembre, Fernando Martín moría en un accidente de tráfico, dejando a la plantilla en un profundo estado de desconsuelo. Se perdió la final de la Recopa frente a la Virtus de Bolonia. En la Copa del Rey el CAI Zaragoza, a la postre campeón, eliminó al conjunto merengue en semifinales. En la liga, el Joventut derrotó a los de Karl, también en semifinales, para luego perder el título contra el Barcelona. Las cuatro ligas culés seguidas le costaron el puesto al bueno de George.

1990-91: Las desgracias extradeportivas no acabaron en aquel año aciago del 89. Sustituido Karl por Brabender, éste tampoco logró remontar la irregular trayectoria del equipo. Despedido, se le dio el mano al veterano Ignacio Pinedo, que consiguió enderezar parcialmente el rumbo clasificando al Real para la final de la Copa Korac, frente al Cantú. Increíblemente, el hombre sufrió un infarto durante el primer partido de aquella final, quedando en un coma irreversible durante meses, hasta su definitiva muerte. Los jugadores no pudieron dedicarle ese título (en estado de shock, perdieron ambos partidos), siendo además eliminados por el Barcelona en las semifinales de Copa del Rey, con una canasta final verdaderamente absurda. En liga, por primera vez en la historia se cayó en cuartos de final, esta vez contra el Taugrés. ¿El único consuelo? Que sería el Joventut quien se proclamara campeón de la ACB. Algo que certificaba la condición de comparsa del Real Madrid de aquellos años. Alegrarse porque el máximo rival no conseguía la quinta liga de forma consecutiva.

El año 92 fue un pequeño chute de optimismo, con la conquista de la Recopa (a la canasta de Ricky Brown le dedicamos un post completo) y la eliminación del Barcelona en el playoff de cuartos de la liga ACB. Se perdió la final contra el Joventut, pero se sentaron las bases para el doblete de liga y copa del 93. La liga del 94 y la Copa de Europa del 95 devolvieron al Madrid a la gloria, tras su lustro más negro. Después habría épocas aún peores, pero aquella fue la primera crisis auténtica de la sección baloncestística del Real Madrid, un agujero negro que a punto estuvo de devorar para siempre una parte del club que algunos han mirado tradicionalmente con aire suspicaz. En estos tiempos de vino y rosas, conviene recordar de dónde venimos, y por lo que hemos pasado.