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jueves, 12 de abril de 2018

El penalti de Benatia en la prensa internacional

Vista la jugada una y otra vez, creo que es penalti, más que por el empujón, por el golpe en el costado con la pierna. Me he pasado por la prensa internacional, a ver qué opinan:

La Gazzetta dello Sport
EN LA PORTADA: "La rabia y el orgullo. La Juve domina al Real en Madrid pero sale por un penalti muy dudoso al 97'
EN LAS PÁGINAS INTERIORES: "la intervención del defensor es arriesgada, pero al mismo tiempo interpretable. El español intenta el control del centro de Ronaldo, Benatia viene desde atrás e intenta todo con la pierna izquierda para quitarle la pelota. Por supuesto, hay un apoyo mínimo con las manos y luego también un contacto a la altura de la axila. En resumen, las dudas sobre la legalidad de la intervención son legítimas, pero también los son las de quienes creen que la entrada de Benatia no es punible".

L'Équipe
EN LA PORTADA: "La buena estrella del Real. En el tiempo adicional, Ronaldo transformó un penalti justo".

Olé
EN LA PORTADA: "Es el penal Madrid. Polémica eliminación a la Juve".

Daily Mail
EN LA PORTADA: "Árbitro Oliver en caos rojo".
EN LAS PÁGINAS INTERIORES: "Michael Oliver acertó al pitar un penalti final al Real Madrid y expulsar a Buffon... Se mantuvo calmado y tomó una decisión valiente".

Guardian
EN LA PORTADA: "Ronaldo salva al Madrid con un penalti al final".

 

viernes, 6 de abril de 2018

Detalles en Turín

Nuestro querido Diego siempre afirma que la suerte en el fútbol es muy relativa, y pone el ejemplo de que un penalti dentro o fuera, ejemplo paradigmático que se suele utilizar para ilustrar el azar en el fútbol, viene dado por una serie de factores (habilidad, templanza, autocontrol, etc.) que impide que podamos hablar estrictamente de mera fortuna. 

No le falta razón, desde luego, pero esto no quiere decir que los futbolistas (y muchos otros, todos en realidad, en distintos ámbitos de la vida) puedan controlar de manera consciente todos y cada uno de los aspectos de la actividad que desempeñen. A menudo hacemos las cosas sin pensar detenidamente cada uno de los pasos del mecanismo, de modo que, siendo cierto que somos los ejecutores de nuestro destino, nuestros propios sesgos o incapacidades nos impiden hacer cálculos previos con una precisión total. En definitiva, todo este peñazo se puede resumir en un perogrullo: no somos máquinas.

Pensaba esto cuando leía el debate acerca de la chilena de Ronaldo como factor decisivo que cambió el rumbo del partido de cuartos en Turín. ¿Son los goles conseguidos en jugadas aisladas (es decir, no producto de un dominio importante del juego) suerte, detalles o cómo lo podemos llamar? Para mí, son los momentos que hacen impredecible el fútbol, y que convierten un deporte de corto tanteo que tenía todas las papeletas para ser un pestiño, en algo tan adictivo. Ah, la impredecibilidad.

Las consecuencias de esos detalles, de esas acciones solo parcialmente controlables, son devastadoras. Se habla de que sin el 0-2 la Juve nos hubiera terminado ganando. Es posible. Pero yo tengo otros recuerdos en Turín. Un partido de ida de semifinales, en esta ocasión, con un entrenador italiano en nuestro banquillo. Un partido con empate a uno, y con múltiples ocasiones a nuestro favor. Y un balón rematado por James a escasos centímetros de la línea de gol que se estampó incomprensiblemente en el larguero. El Madrid terminó perdiendo el partido, la eliminatoria, la posibilidad de quitarle el triplete al Barcelona y la continuidad de Ancelotti.

Mismo lugar, poco tiempo entre ambos episodios. Suerte, detalles, falta de control, sesgos. 

Fútbol.

martes, 5 de mayo de 2015

Una jornada para olvidar

El día en que se mostraban los papeles que demuestran que el partido en el gobierno llevó una contabilidad B desde su fundación. El día en que Pablo Iglesias planteó 215 medidas hechas desde la gente y para la gente pero sin la gente. El día en que las batallas navales estuvieron más cerca de la capital que más burlas ha recibido por no tener playa. El día en que Susanita no encontró ninguno de sus ratones chiquitines, ni siquiera el que se parece a Joe Rígoli y va de naranja. El día en que cientos de niñas fueron liberadas de los terroristas de Boko Haram, para comprobar que muchas de ellas llevaban la semilla del diablo en su interior. El día en que murió un icono generacional, retratador y retrato a la vez de lo que algunos llaman el régimen del 78. 

Un mal día, en definitiva. Que, sin embargo, tenía la oportunidad de ser redimido con un buen papel del Madrid, tantas y tantas veces único bastión de Occidente. Con ese ánimo miles de madridistas nos sentamos al partido. Pero se puso el sol y vino la noche.

La noche en que el as táctico que Carlo se había sacado de su italiana manga, naufragó miserablemente en una espiral de errores. La noche en que el defensa joven más sereno de la historia del río Deûle homenajeó a Flanín el niño. La noche en que a esa cabra loca, todo alegría y buenos ratos, símbolo del madridismo ligero y faldicorto, se le olvidó la canción del ABC que uno que se le parecía mucho cantaba con sus hermanos. La noche en que al lateral derecho se le cayó la uve de su apellido al suelo e hizo honor a la palabra que le quedó. La noche en que el expreso no llegó ni a Talgo, y si el excel de Ciutadans dice que el AVE no renta, pues no hay más que echar cuentas. La noche en que, una vez más, un desterrado, junto con un indio apache y cuatro más, fueron infranqueable muralla y preciso puño. La noche en que el sueño de la Undécima quedó arrinconado en la casposa habitación de las remontadas que sí, que son posibles, pero que luego casi nunca llegan. La noche que, por suerte, aún nos deja una buena noticia.

Porque, al menos, mañana será otro día.