-Me apena mucho la destitución de Benítez. No porque me parezca que deba continuar, sino por el hecho de que alguien tan comprometido y con tan buenas intenciones haya fracasado estrepitosamente. Su carta de despedida y el haber perdonado dos años de contrato su actitud demuestran que estamos ante un auténtico caballero. Ojalá le vaya bien.
-Respecto a la vieja discusión de Ancelotti, ya expuse mi opinión. Los gloriosos triunfos de la primera temporada y las derrotas de la segunda dependen, ambos, de detalles muy concretos. Pensamos en el minuto 93 y el gol de Bale en 2014, y también la mala suerte contra el Valencia, el Barça y hasta en la vuelta de la Juve en 2015. Luces y sombras, para mí debió continuar. En cualquier caso, qué más da.
-Zidane. El Madrid se aferra al mito, pero su rendimiento es una incógnita. Eso sí, tenemos al fin nuestro Guardiola en el terreno de la imagen: exjugador, educado, bien vestido y calvo estiloso. Frivolidades aparte, resulta curioso comprobar cómo se despidió a Carlo para, seis meses después, acabar con el segundo de Carlo. Ojalá salga bien, pero es la repanocha.