Hay una frase de Spengler, bastante alabada en ambientes bélicos, que reza que cuando la civilización está verdaderamente amenazada siempre es un pelotón de soldados quien la salva en el último momento. Trasladada esta sentencia al mundo del fútbol, su potencial pretendidamente poético puede servir para justificar la presencia del autoritarismo y la mano dura dentro de la solución posible a los problemas de un equipo a la deriva. Habida cuenta de los aires actuales que impregnan a la sociedad, no se nos haría del todo descabellado imaginar a Mourinho entrando a caballo en el Bernabéu como si de Abascal se tratase.
Bromas aparte, puede que el pelotón de soldados tenga un sentido menos literal que la pura identificación con la testosterona militar. Puede que, en nuestra metáfora, esa disciplina castrense pueda identificarse con un sistema que arrope al conjunto y, sacrificando el preciosismo, recurra al pragmatismo de bajar al barro: los tres centrales. El 5-3-2 se ha asociado históricamente con planteamientos defensivos, y, aunque este apriorismo sea matizable, hace que encaje con la necesidad spengleriana que posee el Madrid de Solari, a la merced desde hace jornadas.
Opinen ustedes. ¿Es el pelotón del 5-3-2 el ancla que puede salvar a este conjunto?