SEVILLA - LIVERPOOL
Entre el particular fervor patrio a la hora de las valoraciones (España hace gracietas sobre el chauvinismo francés, pero el kilo de "semos los mejores" siempre está tirado de precio aquí), y la unanimidad de los analistas al presentar la victoria del Leicester en la liga inglesa como prueba irrefutable de la baja calidad de esta liga (¡a buenas horas!), pareciera que el Sevilla, descansado tras entregar las últimas jornadas a los canteranos, lo tiene hecho. Desconozco cómo juega el conjunto de Anfield y qué hecho diferencial supone Klopp, eso se lo dejo a los expertos de la cantina (Lucas, Somos, Diego...), pero el único rato que yo vi a los reds, contra el Villarreal, no me parecieron una prueba sencilla en absoluta. Si hubiera de apostar un euro, me llamarían antipatriota.
BARCELONA - SEVILLA
Puestos a tirar la casa por la ventana y jugarnos otro euro, creo que el Barcelona, además de su evidente superioridad, cuenta con el impulso del alivio a su favor, de modo que se me antoja casi imposible que no se lleve este título. Las últimas fechas en liga mostraron a unos azulgranas tensos, absolutamente aterrorizados ante la posibilidad de perder el campeonato que tenían ganado en febrero. Suárez tiró del carro y acabaron pidiendo la hora, pero hubo liberación. Ahora, a un partido de un nuevo título, son peligrosísimos. Quién sabe con qué moral afrontará el Sevilla el partido del Calderón, máxime si el miércoles reciben un vapuleo (A Hard Day's Night, teniendo en cuenta la identidad del verdugo). Emery plantea los partidos desde la orfebrería, pero en el caso del Barcelona prácticamente siempre los culés acaban atracando el joyero, bien por sutilezas o con un butrón de su contundente delantera.
Estas son mis predicciones para esta semana, y son sinceras. La táctica del contragafe no está detrás de ellas, aunque vive Tutatis que no me importaría que funcionara involuntariamente.